La batería de una etiqueta electrónica dura en torno a cinco años con un uso normal, según los fabricantes. Dura tanto porque la pantalla de tinta electrónica solo consume cuando cambia la imagen.
Por qué la batería de una etiqueta electrónica gasta tan poco
La pantalla es de tinta electrónica, como la de un libro electrónico: no necesita corriente para mantener la imagen una vez dibujada (papel electrónico, en Wikipedia). El precio se queda ahí sin energía, incluso si se quita la pila. La etiqueta pasa casi todo el tiempo dormida y se despierta unos instantes para escuchar a la estación base.
De qué depende la batería de una etiqueta electrónica
- Cambios al día. Las cifras de los fabricantes suponen unos pocos cambios diarios. Si refresca cada etiqueta veinte veces al día, durará menos.
- Temperatura. El frío reduce la capacidad de las pilas. Las etiquetas de congelador están pensadas para ello, pero conviene contar con una vida algo menor.
- Tamaño y color. Una pantalla grande o de varios colores gasta más en cada refresco.
- Luz de aviso. Algunas etiquetas tienen un LED para localizar productos o señalar ofertas. Usado a menudo, acorta la vida de la pila.
Qué pasa cuando se agota
El sistema avisa con antelación de qué etiquetas tienen la batería baja. Las pilas son de botón, estándar, y se cambian sin herramientas. La etiqueta no pierde su configuración.
Qué preguntar antes de comprar
La duración que anuncia un fabricante siempre parte de un supuesto de uso. Pregunte qué pila lleva cada modelo, con cuántos cambios de precio al día se ha calculado y cómo avisa el sistema cuando una etiqueta se queda baja. Si quiere saberlo de los modelos que instalamos nosotros, llámenos o escríbanos y se lo contamos con su tienda como ejemplo.
Los modelos disponibles, y cuáles valen para frío, están en modelos y tamaños de etiquetas electrónicas.

